Mensajes de nuestro interior

En estos tiempos, nuestros pensamientos parecieran ir más rápido. Pensamos, criticamos, reflexionamos, le damos toda nuestra energía a lo cognitivo y racional, como si el cerebro siempre tuviera las respuestas que necesitamos.

Muchas veces olvidamos que hemos sido creados con una intención divina y que nuestro arquitecto está constantemente en su obra. Eso nos quiere decir que al sobrepasar los pensamientos, lo racional y cognitivo entramos a las oportunidades cuánticas de nuestra existencia.

Recordemos que en lo más profundo de nuestro interior somos guiados por nuestros ancestros. Existen abuelos y abuelas que siguen elevando los rezos día a día, noche tras noche, para que algún día lleguemos a escucharlos. Esos rezos están sonando como un gran eco en nuestra consciencia, no obstante son “tapados” por nuestros pensamientos.

Ahora conectemos con el presente, con el pensamiento del aquí y ahora, con todo lo que estamos y hemos vivido como comunidad chilena. Es ahí donde nos preguntamos, ¿dónde están los cantos de mis abuel@s?. Y la respuesta es muy fácil y compleja a la vez: “están al otro lado de los pensamientos”…al otro lado de las olas, en la calma infinita…

Con estas primeras palabras quiero transmitir que los campos energético, cuánticos, planetarios, llámale como quieras, están al servicio de manera constante. El gran problema es que tenemos SIEMPRE algo que nos va a distraer. Esa distracción hoy tiene un nombre X, pero mañana tendrá un nombre Y. Debido a eso es que ahora más que nunca debemos conectarnos con nuestra fuente interior. Salir del pensamiento y devolvernos a la sabiduría que el creador ha dejado en nosotr@s.

Cada día debemos sobrepasar las sombras de nuestro interior, cada día debemos seguir en el camino que hemos rezado, cada día debemos conectarnos con nuestra esencia, ya que ¿si no es ahora, cuando será?…

Es el momento de abrir la puerta a la tierra que hemos elegido habitar, es el momento de abrir los canales hacia las multidimensiones en que vivimos, es el momento de abrir los ojos, pero antes de abrir, debemos cerrarlos, ya que esta será la única forma de poder reconocer y reconectar con la verdadera realidad. De ahí sacaremos las fuerzas para levantarnos cada día y ser mejores seres humanos, ya que sus mensajes vienen desde la fuente que nos creó y que nos guía día a día.

Es el momento de mirarnos a los ojos y reconocernos en tod@s, en compartir nuestra sabiduría y humildad, en amar a nuestra familia, en honrar el tiempo presente y en seguir elevando la energía que cada un@ tiene.

Es el momento de estar presente y en conexión perfecta entre la tierra y el cielo…

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