Hace unos años visité una ruka ubicada en villa alemana en la V región. Ansioso debido a que esperaba dicho momento hace varios años, iba a presentarme para ser parte de los socios de la comunidad WITRAPURAN. Ese día me encontré con el lanzamiento del libro de un libro llamado “Dos espíritus en divergencia”, el cual habla principalmente de ser un EPUPILLAN (en mapuche), que significa literalmente tener dos espíritus (femenino y masculino).
Dentro de la ruka, mirando un punto fijo recordé la experiencia espiritual de tener dos espíritus. ¿Qué significa esto?…
Una de las experiencias más interesantes en la amazonia peruana fue escuchar a un curandero cantar como mujer. En la visión el hombre medicina ya no era hombre, era mujer, hecho que era “imposible” en el mundo físico. En ese momento veía como una abuela “entraba” en el ser del curandero y cantaba una melodía sutil, como si una madre estuviera cuidando a su bebé.
Fue ahí cuando entendí que en el mundo espiritual no existen un género específico. Nuestra mente, debido a lo que nos han enseñado o “programado”, cataloga si es masculino o femenino. No obstante cuando estamos en el espíritu no existe sexo. El hombre medicina puede “convertirse” y canalizar a una abuela y cantar con sonidos femeninos para sanar el pasado, abanicar el sufrimiento y trascender nuestra niñez.
Debido a esto las plantas maestras pueden tener cualidades femeninas y masculinas. Es decir, una planta puede entregarnos su medicina masculina o femenina. El espíritu vegetal nos enseña lo que necesitamos, es elocuente y perfecta en cuanto a sus cualidades. Por ejemplo si necesitamos fuerza, nos puede brindar la energía de un tigre, pero si necesitamos dulzura nos canta sutilmente y nos hamaca con sus néctares como si fuera una anciana sabia.
Si las plantas son “asexuales”, el/la curanderx debe ser igual en su trance medicinal. Se expande hacia las necesidades de sus consultantes y debe ser capaz de cambiar sus cantos para sanar aquellos pasadizos mentales y emocionales que nadie a podido transitar ni entender.
En el momento de canalización del “genero” opuesto el/la curanderx no entra en preguntas si está bien ser hombre o mujer, no se lo cuestiona, sólo fluye con la energía que las plantas le van diciendo a través de visiones y percepciones. Una mujer medicina puede tener la fuerza de un tronco y brindar dicha medicina en la ceremonia. Como también, un hombre medicina puede tener el amor, compasión y ternura de una mujer brindando dichas cualidades en su ceremonia…
Después de volar por unos minutos en estos pensamientos, volví a la ruka, donde estaba, sentí el aire de la noche, respiré y sonreí por estar ahí….